Columna editorial

Manufactura e Inversión: Cultura Corporativa

Por: Dr. Luis Manuel Hernández Gonzalez
08/09

Dice Simón Sinek, que “Un cliente nunca va a amar a una empresa, si los empleados de esa empresa no la aman primero”. Esto es tan cierto, cuantas veces no vemos excelentes negocios, buenos productos, donde los asociados no tienen la mejor actitud; el resultado es que independiente de la calidad del servicio y producto, dejamos de consumirlo.

Conforme vamos avanzando en el camino de la industria, nos encontramos que tenemos maneras de mejorar las empresas a través de productos, estrategias, contratando talento y muchas veces más con agresivos proyectos de mejora.

¿Pero que hacer cuando tienes un líder que no decide, que en su mente su rol es asesorar y esperar? Si analizamos con detenimiento, tenemos un sin numero de gerentes, ocupando un espacio de liderazgo, donde esperan que por el nombre organizacional las cosas se den de la mejor manera. Eso es lo que se conoce como la esperanza organizacional. 

Si analizamos un negocio tenemos que, el objetivo de desarrollar una estrategia dentro de las empresas es el dar claridad y enfoque a los asociados en la ejecución de acciones colectivas y fomentar la toma de decisiones. Se basa en crear una serie de opciones adecuadas para movilizar a los equipos y definir las consecuencias de alcanzar los objetivos y qué hacer cuando no se logran. Adicional a la estrategia, se necesita un equipo de liderazgo que lo haga funcionar. 

La cultura, sin embargo, es uno de los elementos más elusivos ya que incluye comportamientos anclados en la estructura, comportamientos no verbales, patrones sociales y también mentalidades. En la industria, desafortunadamente es muy común que la cultura se deje como responsabilidad de los departamentos de Recursos Humanos, y es más desafortunado, aunque este departamento lo adopte. Se sobreentiende que puede tomarlo como un reto, solo que la cultura es consecuencia del sistema operativo, no es consecuencia de capacitaciones, cursos motivacionales o semanas culturales. 

El líder de la organización debe de entender claramente el sistema operativo, el propósito de ese sistema y el fin que alcanza; para saber la cultura sobre la cual este operando. En base a esto, la cultura se va adaptando de acuerdo a los métodos que se utilizan para trabajar, ya que de ahí van surgiendo los apoyos, interacciones y consultas que deberán hacer los asociados. La cultura viene a ser el elemento más importante de decisión dentro de las empresas para crecer, innovar o hacer cambios efectivos. Si tenemos al mejor reclutador, ingeniero, asesor, entre otros; sin una cultura no se pueden establecer ni estrategias ni hablar de desarrollo de talento. Podemos decir que la cultura, son los cimientos de la estrategia de las empresas. 

Recordemos finalmente, que en el mundo de los negocios existe un viejo adagio que dice: la cultura se come a la estrategia en el desayuno. Dependerá de que tanto estemos dispuestos a identificar la cultura, fomentar sus fortalezas y erradicar sus debilidades, inclusive si es doloroso.


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